10/01/12

Ordenador nuevo


Dicen que una mudanza equivale a un incendio. Cambiar de ordenador viene a ser algo parecido, sobre todo para quién (como yo) padece síndrome de Diógenes informático. Este año los Reyes Magos me han dejado un portátil nuevo y estoy desesperado. ¿A quién se le ocurrió llamar ordenador a un aparato cuyo contenido es inordenable? O tal vez la palabra provenga de “el que da órdenes” ya que llevo tres días obedeciendo las indicaciones de cartelitos antipáticos que salen de pronto y me tienen frito.

Tenemos que aceptar que no somos más que títeres manejados por poderes invisibles. No lo digo solo por Rajóy, cuya invisibilidad estos días algunos atribuyen a que se ha fugado a una isla del Caribe asustado por la que se le viene encima, ni por “los mercados”, que hacen con nosotros lo que quieren. Me refiero a los que manejan el cotarro informático. Estos si que son peligrosos.

El otro día me encontré con un antiguo compañero de trabajo (J.A.C) que me dijo que no tenía ordenador en casa. ¿Cómo? le pregunté. ¿Que no tienes ordenador? No, desde que me jubilaron lo dejé. Es más, en casa no tenemos ninguno. Mi mujer tampoco y mi hijo se acaba de ir. Yo le miré como a un marciano tratando de imaginar su vida. Pero se le veía feliz y tenía buen aspecto. ¿Y cómo haces con el correo? Nada, no recibo correo, dijo.

Me recordó a una amiga que no tenía televisión, no por falta de dinero sino por decisión propia. Lo que no conozco es a nadie sin móvil o sin teléfono (o sin radio) pero seguro que los hay. Sin reloj conozco a uno (yo) aunque eso no tiene mérito ya que los hay por todas partes, pero.... ¿sin tele? ¿Cómo será su vida? ¿Cómo puede alguien vivir sin cámara digital, sin Google, sin Facebook, sin móvil o sin correo electrónico?¿Será legal? ¿No estará prohibido?

Me están entrando ganas de probarlo. ¿A que me voy unos días al Pirineo y solo me llevo ropa? ¿Seré capaz? Mejor lo intento con Asturias ya que, si me da el síndrome de abstinencia (que me dará), siempre tengo cerca a alguien para que me visite en el hospital. Ya contaré.

Frase corta: “Yo soy yo y mi disco duro”