27/01/12

14 líneas y atardeceres





Curioseando por la red no sé cómo he llegado al Centro Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y me he quedado alucinado al saber que existe un Instituto de Filosofía, que este Instituto tiene muchos departamentos y que, entre las cosas que investigan allí, está la “Historia del conocimiento. Discursos, prácticas, representaciones”. Este Centro debe costar un pastón y lo pagamos entre todos.

Sin embargo el Centro de Biología Molecular Príncipe Felipe de Valencia ha despedido a 108 de sus 245 trabajadores entre ellos 79 investigadores. Se han cerrado 14 líneas de investigación sobre medicina regenerativa y se han interrumpido 12 tesis prometedoras sobre posibles futuros medicamentos. Un caso es el de Beatriz Pérez, de 28 años, licenciada en química, en bioquímica y máster en biología molecular, celular y genética (con un salario de 13.200 euros anuales) que estudiaba el papel de una proteína en el desarrollo de un tipo de tumor. Beatriz estaba a punto de publicar un artículo en una revista de alto índice de impacto como investigadora principal y se fue a la calle sin indemnización ni derecho a paro.

(Tendría gracia que al inocente (y honorable) Camps le tuvieran que regenerar algún tejido o curar algún tumor y no pudieran hacerlo porque no existiera la medicina que se hubiera descubierto si no se hubiera cerrado (por su culpa) alguna de estas 14 líneas de investigación. Tendría mucha menos gracia que esto me pasara a mi)

Comprendo la importancia de investigar sobre la historia cultural del conocimiento, que casualmente es casi justo la especialidad que elegí en filosofía, (aunque antes se llamaba gnoseología). Comprendo menos que eso no se haga en los ratos libres. Y no comprendo en absoluto que alguien decida que es más importante dedicar dinero público a esa masturbación mental que a estudiar la manera de curar un tumor.

Es lamentable lo que están haciendo con la investigación científica en España. Es indignante que permitan la fuga de cerebros, con lo que nos ha costado formarlos. Es estúpido no darse cuenta que es mejor mandar a los filósofos al campo a contemplar atardeceres que hacerlo con los biólogos moleculares. Y es casi criminal no darse cuenta de que esos biólogos moleculares podrían descubrir posibles futuras medicinas que salvarían vidas.

Por eso me uno a la iniciativa de Francisco J. Hernández al pedir una casilla en la declaración de la renta para dedicar parte del dinero recaudado a I+D+I junto con las de la Iglesia o los fines sociales. Solo pediría que no se usara para financiar institutos de filosofía. Para meditar sobre eso ya están los atardeceres. Lo sé de muy buena tinta.

1 comentarios:

Anónimo dijo...

Si quitasen el dinero a todos los presuntos sinvergüenzas que se han llevado el dinero: Gurteles, Matas,EREs de Andalucia,Blanco, Undargarines,familia Ruiz Mateos etc. etc. no habría que cerrar tampoco a los filosofos para que contemplaran las puestas de sol.