

Parece mentira pero los datos indican unas sorprendentes propiedades terapéuticas de la sonrisa, aunque sea forzada. Antes se pensaba que un estado de ánimo inducía una expresión en el rostro (felicidad, tristeza, etc…). Ahora se ha descubierto que lo contrario también es cierto y que se puede ser feliz por el mero hecho de poner cara de felicidad. Con la tristeza sucede lo mismo.
También se ha descubierto que sentimos menos tristeza cuando no tenemos la posibilidad de expresarla, o que sentimos menos dolor por la misma causa. La explicación parece estar en ciertas conexiones nerviosas entre las áreas cerebrales que controlan los sentimientos y las expresiones.
Y ya lo último de lo último en psicoterapia super-conductista y casi robótica: si a una persona se le inyecta botox en la cara de tal forma que se le fuerza a tener expresión de alegría constantemente, como Camps o Berlusconi por ejemplo, el resultado es que acaba siendo más feliz y eso puede medirse mediante electroencefalogramas.
Buscando fotos para contar esto he encontrado unas de Julia Ormond (para mi una de las mujeres más guapas que he visto nunca) que me han sorprendido.


Frase corta: “no es que la vida te tenga una especial manía; es que, si te fijas bien, se la tiene a todos”.
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