30/4/10

Basura



Hoy inicio mi carrera oficial como reportero gráfico en la zona de basuras limpias de la empresa donde trabajo. Para ser el primer día tampoco voy a irme al Machu Pichu, digo yo, y los túneles de la M-30 ya están muy vistos. También es el sitio donde nos juntamos los drogadictos al tabaco para soportar el mono. Hay mucho ambiente y da el Sol, por lo que muchos pasan allí gran parte de la jornada laboral tan ricamente.

Como el nombre de “comando actualidad” ya está patentado voy a autobautizarme más modestamente: “tú saca fotos que seguro que alguna será aprovechable y ya veremos”.

Empiezo observando que entre las cosas que han tirado hay una fotocopiadora grande en color. Saco varias fotos. Podría usarlas para defender alguna tesis ecologista protestando por la contaminación de los cartuchos de tinta y su contenido en plomo. O para acusar a la empresa de despilfarradora, pero tal y como está el patio tampoco voy a tirar piedras contra mi tejado. ¿Y si descubren que soy yo el autor?

Pero el capitalismo se basa en que los productos sean perecederos. ¿Y si hay una cláusula secreta firmada para tirar cosas al cabo de unos años aunque funcionen? A veces hemos visto que tiran ordenadores, pantallas, escáneres y cosas así. Como juntacartones me llevo unos disgustos tremendos cada vez que lo veo porque, ¿como puede alguien en su sano juicio tirar algo electrónico, aunque esté roto? Va contra mis principios.

En concreto va contra una ley mía que dice “Todo aparato puede servir para algo y algún día haré algo con él. De momento guárdalo”. También la enuncio de otra forma: “tirar cosas enchufables o con pilas es pecado”.

(La foto no es la que he sacado yo pero ahora no recuerdo cómo se pasan de la cámara al ordenador. Luego la cambiaré)